30 de agosto de 2022
Vienen Heladas
Con la llegada de septiembre y las celebraciones de Fiestas Patrias, el riesgo de heladas se intensifica para los cultivos que se encuentran en etapas críticas de su desarrollo, como la floración. Un solo evento de helada puede arruinar el rendimiento y la calidad de una cosecha, y las pérdidas agrícolas asociadas a las heladas pueden superar los US$300 millones anuales.
Los agricultores suelen anticipar el frío extremo, pero el cambio climático ha intensificado fenómenos como las heladas, las lluvias y la sequía. Este año ya se han registrado múltiples eventos de heladas en distintas zonas, y los expertos llaman a mantener una vigilancia mayor con la llegada de la primavera. La persistencia de las condiciones de La Niña hasta fin de año podría traer masas de aire polar, con aguas oceánicas frías que podrían mantenerse hasta octubre, gatillando heladas de tipo polar.
No todas las heladas son iguales. Las heladas polares son las más dañinas, con temperaturas que caen bajo los -5°C producto de masas de aire polar provenientes del sur, que pueden durar hasta 10 horas y provocar daños extensos. Las heladas radiativas son más leves, duran alrededor de 5 horas y presentan temperaturas menos extremas.
Las lluvias registradas este año en la zona central han preparado mejor a las plantas para enfrentar el estrés del frío. Sin embargo, el aumento de las temperaturas y los cielos despejados hacen que el suelo pierda rápidamente el calor acumulado, aumentando el riesgo de quemaduras por helada en los cultivos.
El cambio climático intensifica estos eventos, por lo que los expertos recomiendan invertir en sistemas de prevención de heladas cuando sea posible. Las soluciones varían según el tipo de cultivo, la ubicación y el presupuesto disponible, por lo que se requiere un análisis de su efectividad.
Los sistemas de aspersión de agua son eficientes: rociar las plantas genera una capa protectora de hielo que evita el daño interno. Este método funciona especialmente bien en hortalizas, berries, legumbres y algunos cereales, dependiendo de la etapa de crecimiento, y se combina de manera efectiva con torres de ventilación, calefactores o coberturas protectoras.
El cambio climático seguirá intensificando este tipo de eventos, por lo que resulta preferible invertir a tiempo antes que arriesgarse a una pérdida importante de cultivos.
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