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3 de agosto de 2023

Agua Desalada

Chile enfrenta una escasez de agua crítica que afecta a gran parte del territorio, aunque con distinta intensidad según la zona. El desafío de fondo es el cambio climático, que ha alterado los patrones de lluvia: cuándo cae, cuánta cae y con qué intensidad. El ciclo hidrológico del país -donde el agua cae como precipitación, escurre hacia el mar, se evapora y en ocasiones infiltra hacia napas subterráneas- se ha visto alterado, lo que ha transformado la escasez hídrica en un problema estructural y ya no solo temporal.

Las reservas de agua subterránea se agotan, se concentran y se vuelven cada vez más salinas, restringiendo aún más el acceso a agua utilizable. Los expertos advierten que “Chile ya no volverá a tener el agua que tenía, ni en la forma en que la tenía”, más allá de que ocasionalmente se registren lluvias abundantes.

La solución requiere un doble camino: mejorar la eficiencia en el uso del agua y desarrollar nuevas fuentes de este recurso. La desalinización se presenta como una estrategia viable, aplicable no solo en zonas costeras, sino en cualquier lugar donde el agua salina inutilice las fuentes existentes, ya sea de napas subterráneas o de fuentes superficiales.

Un caso concreto es el de la zona agrícola de Pullally, cerca de Papudo, donde la alta salinidad del suelo había hecho casi desaparecer cerca de 700 hectáreas de cultivo de frutillas, amenazando el sustento de los pequeños agricultores de la zona. Una planta desalinizadora piloto, que combinó a la empresa privada, a las autoridades regionales y a los propios agricultores, logró recuperar la viabilidad agrícola del sector. El proyecto además abordó uno de los principales problemas ambientales de la desalinización -el exceso de salmuera- destinándola al cultivo de quínoa, un pseudocereal tolerante a la sal, lo que permitió obtener un doble cultivo capaz de generar los ingresos necesarios para sostener la operación.

El caso de Pullally muestra que el trabajo coordinado permite encontrar soluciones que protegen a las comunidades y su sustento. Para que estas iniciativas tengan éxito se requiere una ejecución adecuada, apoyo técnico apropiado, equipos idóneos -incluidos motores y bombas preparados para trabajar con alta salinidad- y una consideración ambiental cuidadosa, que minimice los impactos negativos y maximice los beneficios sustentables del proyecto.

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